{"id":1747,"date":"2026-08-20T20:55:33","date_gmt":"2026-08-20T20:55:33","guid":{"rendered":"https:\/\/fundacionluvo.org\/?p=1747"},"modified":"2026-08-20T21:06:39","modified_gmt":"2026-08-20T21:06:39","slug":"del-duelo-a-la-palabra-resignificar-para-sostener-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacionluvo.org\/?p=1747","title":{"rendered":"Del Duelo a la Palabra: Resignificar para Sostener la Vida"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Claudia Vargas <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Todas las personas atravesamos duelos a lo largo de la vida. La p\u00e9rdida de un ser amado es una de las experiencias m\u00e1s profundas y desestabilizadoras que podemos vivir, aunque no es la \u00fanica forma de duelo. Sin embargo, sigue siendo una vivencia rodeada de silencios, expectativas y mandatos sociales y de g\u00e9nero que exigen rapidez o \u201csuperaci\u00f3n\u201d, mandatos que regulan y prescriben emociones correctas y tiempos razonables, y que muchas veces desalientan el enojo, la pregunta o la politizaci\u00f3n de la p\u00e9rdida, como si el dolor tuviera plazos o rutas preestablecidas. <strong>El duelo no es una enfermedad mental ni un error que deba corregirse. Es un proceso vivo que se transita en el tiempo, de manera singular y no lineal.<\/strong> Hay etapas que vuelven, que se reabren y otras en los que la vida encuentra nuevas formas de sostenerse. Nombrar el duelo desde lo colectivo no lo elimina, pero s\u00ed rompe el aislamiento, permite reconocerlo como parte de la experiencia humana y abre la posibilidad de acompa\u00f1arnos mejor mientras lo atravesamos. Entender el duelo de este modo exige tambi\u00e9n revisar c\u00f3mo lo pensamos y desde qu\u00e9 marcos lo acompa\u00f1amos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Desde la tanatolog\u00eda contempor\u00e1nea se entiende el duelo no como una secuencia cerrada de etapas que se \u201csuperan\u201d, sino como un proceso din\u00e1mico. Esta mirada ha sido desarrollada y difundida por Gaby P\u00e9rez Islas, a quien sigo y escucho en su podcast &#8220;<a href=\"https:\/\/open.spotify.com\/show\/3Q4HxJEXQwoVGs60vUocnG\">Despu\u00e9s de la p\u00e9rdida<\/a>&#8220;, un espacio que acompa\u00f1a procesos de duelo desde una perspectiva amplia y humana. En este enfoque, negaci\u00f3n, enojo, negociaci\u00f3n, tristeza, aceptaci\u00f3n y resignificaci\u00f3n no aparecen de manera ordenada ni definitiva, sino que se revisitan a lo largo del tiempo, con distintas intensidades y nuevas herramientas. <strong>Volver a ciertas emociones no implica retroceder ni fracasar: implica seguir elaborando la p\u00e9rdida desde otros lugares.<\/strong> Entender el duelo como tr\u00e1nsito no lo vuelve m\u00e1s liviano; al contrario, permite asumir su complejidad y su movimiento. Y asumir ese movimiento conduce a una verdad inc\u00f3moda.<br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/bertvthul-avenue-815297_1920-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1748\" srcset=\"https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/bertvthul-avenue-815297_1920-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/bertvthul-avenue-815297_1920-300x200.jpg 300w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/bertvthul-avenue-815297_1920-768x512.jpg 768w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/bertvthul-avenue-815297_1920-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/bertvthul-avenue-815297_1920-800x533.jpg 800w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/bertvthul-avenue-815297_1920-999x666.jpg 999w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/bertvthul-avenue-815297_1920.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Hay p\u00e9rdidas que no se reemplazan. Desde el psicoan\u00e1lisis, Jean Allouch, en &#8220;<a href=\"https:\/\/books.google.se\/books\/about\/Er%C3%B3tica_del_duelo_en_tiempos_de_la_muer.html?id=uk_q6GzYjw8C&amp;redir_esc=y\">La er\u00f3tica del duelo en tiempos de la muerte seca<\/a> &#8220;\u2014lectura a la que llegu\u00e9 por recomendaci\u00f3n\u2014, cuestiona la idea del duelo como un \u201ctrabajo\u201d orientado a sustituir lo perdido. El objeto de la p\u00e9rdida es \u00fanico e insustituible; con \u00e9l se va tambi\u00e9n una parte de quien permanece. Pensar el duelo desde esta perspectiva implica renunciar a la promesa de reparaci\u00f3n total. <strong>La p\u00e9rdida no se resuelve ni se cierra: se integra como una transformaci\u00f3n irreversible<\/strong>. Esta mirada desarma los discursos que exigen avanzar, soltar o rehacerse r\u00e1pidamente, y habilita una relaci\u00f3n m\u00e1s honesta con el dolor. Asumir la irreparabilidad de la p\u00e9rdida no paraliza; obliga a preguntarse c\u00f3mo se sigue viviendo con ella. Habitar esa pregunta requiere cuidado. No como consigna abstracta, sino como pr\u00e1ctica consciente y sostenida. Ir a terapia, ordenar emociones, reconocer l\u00edmites, no permitir que la culpa \u2014tan presente en la socializaci\u00f3n de las mujeres\u2014 ocupe el centro. El cuidado no elimina el dolor ni garantiza estabilidad permanente, pero reduce el riesgo de quedar atrapadas en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Existe tambi\u00e9n un miedo que acompa\u00f1a estos procesos y que rara vez se nombra: el temor a caer m\u00e1s adelante, a que una ola inesperada arrastre lo que hoy parece en pie. No como amenaza constante, sino como conciencia. Ese miedo no paraliza cuando se lo reconoce; afina la atenci\u00f3n y refuerza la decisi\u00f3n de cuidarse meticulosamente. No para volver a ser la misma, sino para atravesar el duelo de otro modo, con m\u00e1s herramientas y menos soledad. Pero no todas las personas cuentan con esas herramientas, ni deber\u00edan depender solo de la fortaleza individual. Muchas atraviesan duelos sin acompa\u00f1amiento alguno. Yo misma viv\u00ed p\u00e9rdidas anteriores con recursos desiguales o fragmentados, y solo con el tiempo he podido acceder de manera m\u00e1s sostenida a espacios terap\u00e9uticos, a lecturas y a palabras que ordenan. Esa diferencia no habla solo de procesos personales: habla de condiciones estructurales. <strong>El duelo sin sost\u00e9n se vuelve una carga demasiado pesada de llevar en soledad.<\/strong> Nombrar esto no es una queja individual, sino una forma de ampliar la pregunta. En este punto conviene decirlo con claridad: lo personal es pol\u00edtico, y desde ah\u00ed tambi\u00e9n lo es la salud mental. Reconocer el duelo como un proceso humano y no como una enfermedad no lo despoja de su dimensi\u00f3n pol\u00edtica; al contrario, la refuerza. <strong>Porque la forma en que una sociedad acompa\u00f1a \u2014o abandona\u2014 a quienes atraviesan p\u00e9rdidas profundas no es neutral.<\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"685\" src=\"https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/hsurabaicrag-lonely-3854525_1920-1024x685.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1749\" srcset=\"https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/hsurabaicrag-lonely-3854525_1920-1024x685.jpg 1024w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/hsurabaicrag-lonely-3854525_1920-300x201.jpg 300w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/hsurabaicrag-lonely-3854525_1920-768x514.jpg 768w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/hsurabaicrag-lonely-3854525_1920-1536x1028.jpg 1536w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/hsurabaicrag-lonely-3854525_1920-800x535.jpg 800w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/hsurabaicrag-lonely-3854525_1920-1000x669.jpg 1000w, https:\/\/fundacionluvo.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/hsurabaicrag-lonely-3854525_1920.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">El duelo no es una patolog\u00eda, claro est\u00e1, pero impacta de manera directa en la salud mental. Y cuando ese impacto se enfrenta en soledad, sin redes ni acompa\u00f1amiento, el costo no es solo individual. La ausencia de pol\u00edticas p\u00fablicas, de dispositivos accesibles y de cuidados sostenidos convierte una experiencia humana inevitable en una carga injustamente privatizada. All\u00ed, el cuidado deja de ser solo una cuesti\u00f3n \u00edntima y se vuelve una demanda colectiva. Cuando el acompa\u00f1amiento existe \u2014y tambi\u00e9n cuando falla\u2014 la palabra puede volverse una forma de sost\u00e9n y de exigencia. Desde ese lugar, la palabra ha sido, para m\u00ed, una herramienta central. No como consuelo \u00edntimo ni como ejercicio de catarsis, sino como palabra pol\u00edtica. Hablar, escribir, dar entrevistas, insistir. Nombrar la violencia y el asesinato para que no se traduzcan en olvido. <strong>En contextos de violencia, la palabra no es solo expresi\u00f3n: es una forma de resistencia. <\/strong>Desde el acompa\u00f1amiento terap\u00e9utico, Gaby P\u00e9rez Islas habla tambi\u00e9n de una nueva<br>etapa: la resignificaci\u00f3n del duelo. No para \u201csuperar\u201d la p\u00e9rdida ni para cerrarla, sino para encontrar un modo de integraci\u00f3n, de seguir viviendo sin negar lo ocurrido. En ese momento, el duelo deja de ser \u00fanicamente dolor y se convierte en acci\u00f3n consciente: memoria viva, denuncia y afirmaci\u00f3n de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Esa comprensi\u00f3n de la palabra como continuidad de la vida la encontr\u00e9 en &#8220;<a href=\"https:\/\/www.rosamontero.es\/novela-ridicula-idea-no-verte.html\">La rid\u00edcula idea de no volver a verte<\/a>&#8220;, de Rosa Montero: un libro que acompa\u00f1a el duelo sin promesas de superaci\u00f3n ni finales reparadores. Narrar no borra la ausencia ni repara lo irreparable, pero impide que el dolor nos anule; en contextos de represi\u00f3n y muerte, narrar es tambi\u00e9n una forma de justicia. Mientras habito la palabra, el tiempo y la vida que sigue, he vuelto a pensar en Sherezade, en &#8220;Las mil y una noches&#8221;, no como el cuento que le\u00ed de ni\u00f1a, sino desde otro lugar. No como figura literaria distante, sino como una mujer que comprendi\u00f3 que el tiempo pod\u00eda administrarse y que la palabra pod\u00eda hilvanarse. Sherezade narra para vivir una noche m\u00e1s, no desde la urgencia, sino desde la estrategia. Su palabra es c\u00e1lculo, espera y respiraci\u00f3n. En su manera de contar hay una pedagog\u00eda del lenguaje y del tiempo que hoy reconozco con claridad: cuando todo amenaza con detenerse, narrar es una forma de sostener la vida d\u00eda a d\u00eda, palabra a palabra.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Nombrarla es reconocer una genealog\u00eda feminista de la palabra como defensa de la vida, como resistencia cotidiana frente a la muerte. Porque lo que se nombra existe, y lo que existe no puede ser f\u00e1cilmente borrado. Esa ha sido tambi\u00e9n una lecci\u00f3n aplicada: hacer de la palabra un lugar donde la vida insiste, donde la memoria se sostiene y donde el legado no se entrega al silencio. En ese sentido, resignificar el duelo no ha sido un gesto simb\u00f3lico, sino una pr\u00e1ctica concreta: transformar el dolor en acci\u00f3n pol\u00edtica y en palabra, y hacer de esa palabra parte de un proceso de cuidado, personal y pol\u00edtico. <strong>El duelo no se supera ni se deja atr\u00e1s. Se aprende a habitar.<\/strong> Se transita con herramientas, con redes, con palabra y con tiempo. No como un camino recto, sino como un movimiento vivo que nos transforma mientras lo atravesamos. Resignificar el duelo no lo vuelve liviano ni lo vuelve justo; lo vuelve habitable. Permite que la p\u00e9rdida no sea solo ausencia, sino tambi\u00e9n memoria activa; que el dolor no nos encierre en el aislamiento, sino que encuentre sentido en lo colectivo. Politizar el duelo no es instrumentalizar el sufrimiento: es, en mi caso, negarse a que la violencia tenga la \u00faltima palabra. <strong>Cuando el duelo se nombra, se comparte y se sostiene en comunidad, deja de ser una experiencia solitaria. Se convierte en una pr\u00e1ctica de cuidado, en una forma de defensa de la vida y en una apuesta \u00e9tica por la memoria<\/strong>. No solo para cerrar la herida, sino para impedir que el silencio la borre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudia Vargas Todas las personas atravesamos duelos a lo largo de la vida&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1750,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[218,5,8,10,11,17,20],"tags":[74,224,144,225],"class_list":["post-1747","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-amor","category-corporalidades","category-emociones","category-feminismos","category-futuros-posibles","category-politica","category-resistencia","tag-cuerpo","tag-duelo","tag-mujeres","tag-resistencia-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1747","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1747"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1747\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1756,"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1747\/revisions\/1756"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1750"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1747"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1747"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionluvo.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1747"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}